domingo, 12 de mayo de 2013

Reto a los extranjeros: las expresiones que solo entenderás si eres español

Entender algunas frases del castellano no es fácil
«Si es que es de cajón: como siga sin hacer ni el huevo, le van a cantar las cuarenta». Si comprendes esta frase es que has aprendido castellano como lengua materna. Para un extranjero, todas estas palabras juntas no tienen ningún sentido si se leen por separado. ¿Qué tienen que ver un cajón, un huevo y el cante? Para los no españoles, comprender el sentido de esta frase puede convertirse en todo un reto. Para ellos, un cajón es un lugar donde se pueden guardar objetos, el huevo sale de la gallina y posiblemente no sepan que con las cuarenta se pueda hacer algo más que contar.
Los dobles sentidos de algunas palabras son de lo más interesante... y de lo más variado. Las expresiones encuentran usos variopintos útiles para todos los contextos. En el familiar, por ejemplo, se puede escuchar «hacer el primo» –dejarse engañar fácilmente» o «no hay tu tía» –no hay remedio». Este último caso ha ido evolucionando con el paso del tiempo. En origen, la locución se formaba con la palabra «tutía», que a su vez se trata de una derivación del término árabe «atutía»: óxido de cinc, generalmente impurificado con otras sales metálicas, que, de manera de costra dura y de color gris, se adhiere a los conductos y chimeneas de los hornos donde se tratan minerales de cinc o se fabrica latón. A día de hoy, la RAE recoge ambos usos, tanto con «tu tía» o «tutía»
Para seguir en familia, más de uno habrá oído decir a su madre: «Hijo, quítate el abrigo, que te va a dar el piojillo». No, no le está diciendo que vaya a sufrir problemas de higiene capilar, sino que va a tener mucho calor. Otro animal que se entremezcla en frases difíciles para extranjeros –y también utilizando su diminutivo– es el gusano. «Matar el gusanillo» está recogido en el diccionario de la RAE con dos acepciones: satisfacer el hambre momentáneamente y beber aguardiente en ayunas.
Y es que el reino animal da mucho de sí para este tipo de expresiones propias del castellano. Seguro que conoces el significado de las locuciones «poner a caer de un burro» –con su homónimo «poner verde»–, «poner el cascabel al gato» o «comer como un pajarito». Otros, como hacer o tener «un día de perros» tienen usos parecidos en otros idiomas. En inglés, por ejemplo, utilizan «it's raining cats and dogs» para indicar la fuerte intensidad de una tormenta. En castellano, para este mismo fenómeno también podrías escuchar «caen chuzos de punta», algo que alertaría a los no avezados en este idioma si consultaran el significado de la palabra «chuzo»: se encontrarían con que es un palo armado con un pincho de hierro que se usa para defenderse y ofender o un carámbano de hielo.
La lista de estas expresiones podría alargarse indefinidamente. Entre algunas de las más curiosas, se encuentra ser «el ojito derecho» –ser el favorito de alguien–, «estar a huevo» –que algo sea muy fácil– o ser un «maría-mitades» –querer comer sólo la mitad de los alimentos, independientemente del tamaño que estos tengan–. El vocabulario nunca dejará de sorprendernos.
 
 

sábado, 18 de agosto de 2012

Repasamos apuntes de Ortografía: las palabras que perdieron la tilde

Hasta hace poco tiempo, guión, río y pié, se escribían con tilde. La primera de esas palabras era considerada un bisílabo (gui-ón), y por eso llevaba el acento. Ahora la situación ha cambiado.
En 1999, la Real Academia Española (RAE) recibió un sinfín de protestas de académicos de distintas naciones de América Latina al constatar que mexicanos, andinos y ciudadanos de otros países del entorno pronunciaban "guion" como un monosílabo, y que ocurría lo mismo con términos como "rio" y "pie".
A la vista de las denuncias, la RAE convino en que las palabras referidas eran "monosílabos tónicos" y, por tanto, no tenían que llevar tilde.
La "Ortografía básica de la Lengua Española" de la RAE, en su edición reducida recientemente presentada, recuerda también que las palabras de una sola sílaba se escriben sin tilde: fe, ve, ya, mes, sol, bien, dio, fue, vio.
Son excepción los monosílabos con "tilde diacrítica", como los pronombres personales tú, él, mí, sí, así como té (cuando se refiere a la planta o a su infusión), dé (del verbo dar), o sé (del verbo ser).
En el caso de la palabras más hay que distinguir cuando se trata de un adverbio cuantificador ("cada vez tiene más problemas"), o de una suma (cuatro más tres es igual a siete), o en construcciones especiales ("ese artista canta más bien mal").
El mas no lleva tilde caundo se trata de una conjunción adversativa y equivale a "pero": "hablaron enseguida con su padre, mas no lograron convencerlo".
Por último, la acentuación de las palabras polisílabas dependen del lugar que ocupa en ellas la sílaba tónica y la letra en la que terminan.
Las palabras polisílabas en español pueden ser agudas; llanas o graves, esdrújulas y sobresdrújulas.
En las agudas, la sílaba tónica es la última (talón, rejón, pedigrí); en las llanas es la penúltima (cáncer, ángel, valga); en las esdrújulas, la antepenúltima (ábaco, vástago, típico), y en las sobresdrújulas, la anterior a la antepenúltima sílaba (tómeselo, dígannoslo).

Pronuncia. Sonidos difíciles del español

lunes, 21 de mayo de 2012

¿Son obligatorios los signos de exclamación e interrogación?

Los signos de interrogación, los signos de exclamación y los puntos supensivos son indicadores de modalidad y omisión, e informan de si el hablante pregunta, exclama, duda, etcétera...
Según la Ortografía Básica de la Lengua Española, de la Real Academia de la Lengua (RAE), existen contextos en los que el uso de los signos de puntuación es obligatorio, como sucede en las secuencias interrogativas, que se escriben entre signos de interrogación, o con las exclamaciones directas, que se delimitan siempre mediante signos de exclamación.
Estos signos de puntuación sirven para diferenciar también si la frase es interrogativa o exclamativa, y es el alumno de español el que debe advertirlo por el tono del hablante. Así, no es lo mismo preguntar "¿se ha puesto el traje para la cena?", que afirmar "se ha puesto el traje para la cena". Ni tampoco exclamar: "¡Alberto, escucha con atención!", que decir "Alberto escucha con atención". Desde luego, la coma cambia totalmente el sentido de la frase.
Aprende también a distinguir si el vocativo queda excluido de la interrogación cuando va al principio de la frase -"María, ¿cuántos años llevas viviendo en Madrid?-, mientras que se integra en la entonación de la frase interrogativa si va al final ("¿cuántos años llevas viviendo en Madrid, María?"). 
Por otro lado, a diferencia del inglés ("do you want?"), o del francés ("quel dommage!"), que admiten los signos de interrogación o de admiración solo al final de la frase, en español es incorrecto suprimir los signos de apertura. Fue en la Ortografía de 1754 cuando se decidió que este uso era obligatorio.

sábado, 19 de mayo de 2012

Texas, Oaxaca y México, ¿o Tejas, Oajaca y Méjico?

El estado norteamericano de Texas, el estado de Oaxaca y el país centroamericano México, y sus respectivos gentilicios texano/a, oaxaqueño/a, mexicano/a, los pronunciamos como si llevaran “jota”, Tejas, Oajaca y Méjico. ¿Por qué ha pervivido la “equis” en ambos casos?
La Real Academia de la Lengua (RAE) dice que son ejemplos de “términos fósiles”, o variantes gráficas arcaizantes. Hasta 1815 se admitían términos como “exemplo” y “relox”, aunque se pronunciaran “ejemplo” y “reloj”, pero a partir de esa fecha los lingüistas decidieron que la “equis” no debería pronunciarse como “jota” en esas palabras. No obstante, en estos lugares de América, la norma se obvió y hoy permanecen las grafías antiguas, que han sido admitidas universalmente.
Los académicos consideran sin embargo que es tan válido decir hoy México como Méjico; Oaxaca, como Oajaca, o Texas como Tejas, sin olvidar que la trascripción correcta de la pronunciación la primera de las variantes de estos topónimos sería [méksiko, oaksáka, téksas], de acuerdo con la “Ortografía básica de la Lengua Española”, editada por la RAE.
Algunos antropónimos han pervivido también con variantes gráficas arcaizantes, en nombres de pila, como Ximena, y en apellidos como Ximénez o Mexía, aunque las grafías modernas sean Jimena, Jiménez o Mejía, respectivamente.     

Las palabras que perdieron la tilde

Hasta hace poco tiempo, guión, río y pié, se escribían con tilde. La primera de esas palabras era considerada un bisílabo (gui-ón), y por eso llevaba el acento. Ahora la situación ha cambiado.
En 1999, la Real Academia Española (RAE) recibió un sinfín de protestas de académicos de distintas naciones de América Latina al constatar que mexicanos, andinos y ciudadanos de otros países del entorno pronunciaban "guion" como un monosílabo, y que ocurría lo mismo con términos como "rio" y "pie".
A la vista de las denuncias, la RAE convino en que las palabras referidas eran "monosílabos tónicos" y, por tanto, no tenían que llevar tilde.
La "Ortografía básica de la Lengua Española" de la RAE, en su edición reducida recientemente presentada, recuerda también que las palabras de una sola sílaba se escriben sin tilde: fe, ve, ya, mes, sol, bien, dio, fue, vio.
Son excepción los monosílabos con "tilde diacrítica", como los pronombres personales tú, él, mí, sí, así como té (cuando se refiere a la planta o a su infusión), dé (del verbo dar), o sé (del verbo ser).
En el caso de la palabras más hay que distinguir cuando se trata de un adverbio cuantificador ("cada vez tiene más problemas"), o de una suma (cuatro más tres es igual a siete), o en construcciones especiales ("ese artista canta más bien mal").
El mas no lleva tilde caundo se trata de una conjunción adversativa y equivale a "pero": "hablaron enseguida con su padre, mas no lograron convencerlo".
Por último, la acentuación de las palabras polisílabas dependen del lugar que ocupa en ellas la sílaba tónica y la letra en la que terminan.
Las palabras polisílabas en español pueden ser agudas; llanas o graves, esdrújulas y sobresdrújulas.
En las agudas, la sílaba tónica es la última (talón, rejón, pedigrí); en las llanas es la penúltima (cáncer, ángel, valga); en las esdrújulas, la antepenúltima (ábaco, vástago, típico), y en las sobresdrújulas, la anterior a la antepenúltima sílaba (tómeselo, dígannoslo).

¿Cuantas letras tiene el abecedario español?

Hasta hace bien poco tenía 29, pero ahora ha quedado en 27 porque se han eliminado la "ch" y la "ll" por ser considerados dígrafos, que son combinaciones de dos letras para representar un sol fonema. Hay otros tres dígrafos que nunca fueron incluidos en el abecedario: "gu" (del fonema /g/: ruegue, pliegue, guiño); "qu" (del fonema /k/: queso, quiso, esquina) y "rr" (del fonema /rr/: carro, cerro).
En consecuencia, el abecedario español, y para que no se olvide nunca, queda definitivamente así:
a,A
b,B
c,C
d,D
e,E
f,F
g,G
h,H
i,I
j,J
k, K
l,L
m,M
n,N
ñ,Ñ
o,O
p,P
q,Q
r,R
s,S
t,T
u,U
v,V
w,W
x,X
y,Y
z,Z