sábado, 3 de agosto de 2013



Para los que piensan que ser profesor no es una profesión digna, como ser ingeniero, doctor, abogado, etc:
Me preguntaron en la calle: Que profesión estudió? Y Yo le conteste Educación, esa persona, mirándome con extraña expresión en su rostro, se rió y dijo en voz baja: Que Profesión tan fácil se la pasan jugando con niños. Yo con mi cara bien en alto le dije con firmeza: siii.. Soy Profesor... No trabajo en empresas pero si en un espacio donde promuevo conocimientos en niños y jóvenes... NO discrimino, porque doy Amor a todos por igual... NO soy Jefe pero Tu Hijo me ve como un Líder y Soy su Modelo a seguir.. NO Soy Psicologo, pero puedo hacer que TU Hijo crea en Si mismo.. NO Soy Doctor, pero puedo diagnosticar carencias en estos Jóvenes... NO tengo horario...

NO Soy Doctor, pero puedo diagnosticar carencias en estos Jóvenes... NO tengo horario de trabajo, pues mientras TU ves televisión y duermes, algunos estamos planificando para que tu hijo tenga el Mejor Aprendizaje. NO Soy Arquitecto para construir edificios, pero si construyo Sueños y Valores. NO juego con los niños, participo en la construcción de su Aprendizaje. NO juego con plastilina, Moldeo Sueños. Que Vivan los Profesores..Porque para ser Profesionales pasaron por las manos de uno de mis Colegas...!!Lucha por nuestra Profesión y demuestra.con Dignidad que somos Excelentes Profesionales y que para llegar a ser ingeniero, abogado, medico, entre otras profesiones, necesito de un PROFESOR..!
 

Poema de Gabriel García Márquez


El texto del hoax es el siguiente:

"Poema enviado por Gabriel García Márquez a sus amigos este pasado fin de semana, luego de informarse de que su grave enfermedad ha recrudecido.
El poema es el siguiente:


LA MARIONETA

Si por un instante Dios se olvidara
de que soy una marioneta de trapo
y me regalara un trozo de vida,
posiblemente no diría todo lo que pienso,
pero en definitiva pensaría todo lo que digo.


Daría valor a las cosas, no por lo que valen,
sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más,
entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos,
perdemos sesenta segundos de luz.


Andaría cuando los demás se detienen,
Despertaría cuando los demás duermen.
Escucharía cuando los demás hablan,
y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate.



Si Dios me obsequiara un trozo de vida,
Vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol,
dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.
Dios mío, si yo tuviera un corazón,
escribiría mi odio sobre hielo,
y esperaría a que saliera el sol.


Pintaría con un sueño de Van Gogh
sobre las estrellas un poema de Benedetti,
y una canción de Serrat sería la serenata
que les ofrecería a la luna.


Regaría con lágrimas las rosas,
para sentir el dolor de sus espinas,
y el encarnado beso de sus pétalo...
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida...


No dejaría pasar un solo día
sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.
Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos
y viviría enamorado del amor.


A los hombres les probaría cuán equivocados están,
al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen,
sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas,
pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.



A los viejos les enseñaría que la muerte
no llega con la vejez sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres
He aprendido que todo el mundo quiere vivir
en la cima de la montaña,
Sin saber que la verdadera felicidad está
en la forma de subir la escarpada.



He aprendido que cuando un recién nacido
aprieta con su pequeño puño,
por vez primera, el dedo de su padre,
lo tiene atrapado por siempre.


He aprendido que un hombre
sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo,
cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes,
pero realmente de mucho no habrán de servir,
porque cuando me guarden dentro de esa maleta,
infelizmente me estaré muriendo.


GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ (2000)"

la primera persona deL plural

 
 
UNA HISTORIA DE AMOR CONJUGADA

Primer acto: AMAR

Yo aísla

Tú me salvas

Él quizá todavía

Nosotros nos espera

Vosotros qué sabéis

Ellos ignoran

Segundo acto: TEMER

Yo pienso sin embargo

Tú no estás

Él sufre y pide

Nosotros alimenta

Vosotros qué decís

Ellos acechan

Tercer acto: PARTIR

Yo ya no sé

Tú dónde

Él no me importa

Nosotros los de entonces ya no somos etc.

Vosotros olvidad

Ellos qué saben


la primera persona del sinlugar

 

 
ENTRE PARÉNTESIS

Vivir es un paréntesis,

un mar entre comillas, una coma

entre palabras que no conocemos.

Es un poema escrito en una lengua

muerta o aún no nacida.

Lo leemos

con la fascinación de no entender.

Mecidos por su música dormimos.

Y al despertar no somos sino un nombre

grabado sobre el mármol de los días.

Vivir entre paréntesis.

Amar entre comillas.

Morir y suspensivos.


la primera persona deL plural

 

DOS PUNTOS

Dos personas se encuentran, se gustan, se miran

como dos signos de interrogación.

El azar necesario que redacta las historias de amor

colocará la y griega entre sus nombres.

Desde entonces los días serán comas.

Las despedidas, puntos.

Las crisis, puntos y aparte.

Después de cada crisis

si quieren seguir siendo la primera persona del plural

tendrán que ser dos puntos:

Periodos pasarán entre paréntesis.

«Cosas» confesarán entre comillas.

Todo lo que se digan

será siempre guiado por guiones.

Los encuentros, los besos,

los abrazos más íntimos

serán sus signos de admiración.

Y mientras tanto alrededor el mundo

se les irá poco a poco convirtiendo

en un rumor de puntos suspensivos…


Falsos Amigo


domingo, 28 de julio de 2013

LAS INCORRECCIONES SON HABITUALES

Aunque en ocasiones no lo parezca, todos hemos ido a la escuela y nuestros profesores nos han enseñado cuáles son las principales reglas gramaticales del idioma castellano. Por gramática entendemos la organización de las palabras dentro de una oración, y sus reglas y principios. Parece muy sencillo cumplirlas, pero diversos factores provocan que en muchas ocasiones hagamos caso omiso de ellas. Uno de ellos es el uso del castellano en cada zona de España, que hace que lo incorrecto esté ampliamente extendido. Es el caso, por ejemplo, del leísmo castellano. Otro factor es la urgencia de la expresión: cuando hablamos en voz alta, resulta difícil vigilar las concordancias de género y número y es habitual que incurramos en leves, aunque comprensibles, errores.
Junto a la Ortografía y el Diccionario, la Gramática es uno de los tres libros más importantes de los publicados por la Real Academia de la Lengua Española. La edición de 2009, que fue la primera editada por la academia desde 1931, fue responsabilidad del lingüista Ignacio Bosque Muñoz, catedrático de Filología Hispánica de la Universidad Complutense de Madrid, y se trata de la obra de referencia sobre este tema. Para septiembre de este año está prevista una nueva edición. Pero, ¿cuáles son los errores que se cometen más a menudo? Todos podemos encontrar la solución en nuestros libros de texto, pero seguramente estos estén cogiendo polvo en algún lugar oculto de nuestro hogar…
  • “Cuatro de cada cien lleva una mala alimentación”: errores de concordancia. Uno de los más habituales en el lenguaje hablado, ya que al pensar sobre la marcha tendemos a centrarnos más en el contenido que en la forma de lo que decimos. Debemos tener cuidado con expresiones como “la mayoría de personas”, ya que el verbo ha de concordar con el sujeto, que es “la mayoría”, y no con “las personas”, aunque la RAE ya no considere incorrecto concordar con este complemento. La utilización de pronombres puede confundirnos fácilmente (como ocurre con el caso de “les tengo envidia a estas personas”, que ha de ir en plural) o cuando un adjetivo ha de concordar con el complemento directo (“pinta azules esas palabras” en lugar de “pinta azul esa palabra”).
  • “Si querría hacerlo…”: utilización incorrecta del subjuntivo. El empleo de este modo verbal constituye una de las mayores dificultades que hemos de afrontar en nuestro habla, ya que requiere un esfuerzo mental mucho mayor por lo alambicadas que resultan las construcciones en las que aparece el subjuntivo, que por lo general suele indicar posibilidad, incertidumbre o subjetividad. En muchas ocasiones, lo que ocurre es que se utiliza el modo indicativo cuando debería emplearse el subjuntivo. Es el caso, por ejemplo, de “estaría bien que vengas” o “hubiese preferido que estás”. Suele ocurrir a menudo también en la utilización de condicionales, como es el caso de “si yo tendría más tiempo…”, incorrecto.
  • “Bajo ningún punto de vista”: utilización incorrecta de preposiciones. Cualquiera que haya estudiado con un poco de profundidad el idioma inglés sabrá que los llamados “phrasal verbs”, con sus matices obtenidos gracias a las diferentes preposiciones, resultan altamente complicados para el no angloparlante. En español no es exactamente igual de difícil, pero aun así, tenemos dificultades para diferenciar cuál es la preposición exacta que se debe emplear con cada verbo. Es lo que ocurre, por ejemplo, con los galicismos “a tomar”, “a decidir”, etc., que se deben expresar con una oración subordinada (por ejemplo, “es una decisión que se debe tomar” es correcto y “es una decisión a tomar”, incorrecto), o expresiones mal utilizas como “quedar de venir”, “bajo ningún punto de vista” (se debe decir “desde ningún punto de vista”), “cerca a” o “en consecuencia a” (las correctas son “cerca de”, o “como consecuencia de”).
  • “No pienses de que te vas a salir con la tuya”: dequeísmo. Una de las variantes del punto anterior, que nos lleva a utilizar expresiones como “me dijo de que tenía razón” o como “resulta de que había venido muy pronto”. Ojo, porque esta regla es un arma de doble filo. Hay que tener cuidado con no pasarse con la corrección y comenzar a utilizar de manera incorrecta expresiones como “me olvidé comprar” (que debería ser “me olvidé de comprar”) o no utilizar nunca “de que”, incluso cuando está bien (como es el caso de los verbos “acordarse”, “presumir”, “estar seguro”, etc.).
  • “Le quiero mucho”. Laísmo, leísmo y loísmo. El triángulo de las Bermudas de la meseta castellana. El menos habitual de los tres es el loísmo, que consiste en sustituir el pronombre “le” (objeto indirecto) por “lo” (objeto directo). Un ejemplo de esta mala utilización sería decir “lo voy a dar un beso”. El laísmo consiste en utilizar “la” como complemento indirecto cuando la única palabra que puede cumplir esa función es “le”. Por ejemplo, la oración “la voy a dar un beso”, que aunque se refiera al género femenino, debe emplear “le”. El más habitual en esta triada es el leísmo, la sustitución del complemento directo “lo” por el “le” que debería utilizarse únicamente para complementos indirectos. Por ejemplo: “le quiero mucho”. Aunque se considera un vulgarismo, la RAE considera aceptable el leísmo.
  • “Ayer vinistes pronto”. Añadir “s” en la segunda persona del pretérito imperfecto de singular. “Tú comistes”, “tú pensastes”, “tú vinistes”. Todas estas expresiones son absolutamente incorrectas, y no deben emplearse jamás.
  • “Hubo un incendio, muriendo tres personas”: gerundio de posterioridad. Uno de los más empleados en la prensa, ya que muchos no son conscientes de que este empleo de la expresión es incorrecto. Consiste en utilizar el gerundio para expresar una acción que ocurre detrás de otra, como es el caso de “se cayó por las escaleras rompiéndose una pierna”. Es incorrecto, ya que el gerundio sólo puede emplearse para expresar simultaneidad.
http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2013/06/04/7-errores-gramaticales-muy-comunes-que-debemos--evitar-122290/